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LA MENTIRA DE LOS POLITICOS

La palabra MENTIRA según la enciclopedia Wikipedia es lo siguiente:

"Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total".
En política desde lo mas alto de nuestras instituciones hasta lo mas bajos… Desde la Casa Real, Gobiernos, Senado, CC.AA, Diputaciones,… Desde los Alcaldes, Concejales,… Desde los Secretarios Generales hasta los militantes con responsabilidad de los partidos políticos,… Todos esconden, deforman, contornan, difaman sistemáticamente la verdad 

¡Todos mienten con poco o muchos conocimientos de sus palabras; Son ciegos ofuscados por el poder, por su status, por el halagó del entorno son consentidos de ser importantes y amantes de los aplausos. La mentira es parte de la vida cotidiana de los políticos, la mentira pertenece a su sombra, para ellos la mentira es indispensable a su supervivencia.


Según observadores políticos un político vago tendrá éxito, un político fastidioso también, pero un político que no sabe mentir esta condenado al fracaso! 

Las pequeñas “menteligias “dan acceso a las grandes mentiras para después llegar y culminar a las mentiras electorales. 


Los nuevos o novatos políticos empiezan los discursos tradicionales con las siguientes frases; 

- No tengo más ambición que de servir a mis ciudadanos? 

– No soy un político tradicional ¿

- Soy un político diferente ¿-etc... etc... 

En el ranking de las mentiras políticas esta la del político que predica la “unidad del partido “ hay una regla que no esta escrita en la cual el partido debe parecer unido en cualquier circunstancia! Por eso ese “parecer “necesita un numero incalculable de mentiras; lo que cuenta es la apariencia de lealtad y de franqueza.


En política la mentira y el engaño son los lideres de la doctrina del partido, los que por fidelidad a los principios mas sagrados dicen lo que piensan, son tratados como parias por su propio partido, dicho de otro modo los que actúan con franqueza cometen un acto innoble, y los que se callan o esconde sus intenciones son gratificados en ser personas respetables y leales. 

La mentira ha engangrenado la clase política en su recoveco y creo que es importante buscar los orígenes de este mal: La respuesta es sencilla: 

si los políticos recurren a la mentira es que están convencidos de su rentabilidad.


Los políticos que son los más hábiles con la falacia o falsedad son los que más tiempos duran y con más éxito.


Alguien me dirá “ es que no hay político honesto? 

“ Aquí no se trata de honestidad, hay políticos con buenas intenciones, adicto y muy entregado a su labor y partido. 


Hay un escritor Frances (Pierre Lenain) que dice:

 “ Político honesto puede ser que los hayas pero políticos que no mientan: imposible! “ 

Es una verdad muy dura y que radica en la rentabilidad de la mentira; ¿y porque es rentable ?:

 Porque el pueblo lo recompensa con los votos.

 El mejor político mentiroso es el que gana, 

¿Por ignorancia de los ciudadanos al engaño del político? O por que no tiene otro modo de castigo.

Los ciudadanos saben perfectamente que el político miente; pero no saben contemplar la mentira en toda su amplitud y consecuencia. 

Aparece un político nuevo, una nueva figura, con don de palabras, con propuestas diferentes y convincentes y el ciudadano cae otra vez en la trampa…

Esa esperanza, ese voto se explica por el desconocimiento real de la mentira en política, ya que cualquier persona coherente que siga de “cerca “este político o partido perderá rápidamente las ilusiones 


Los políticos quieren y viven por el voto, dependen solamente de nosotros de hacérselo pagar y cuando mas caro mejor.






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Que no nos "mareen".
Vamos "al grano".
LO PRIMERO ES LO PRIMERO.
-
"El que CALLA, OTORGA".
CALLAR ANTE MAS DEL 10% DE PARO, ES OTORGAR LA RAZON AL GOBIERNO.
(VredondoF)

varios

NOTA DE VRedondoF :Por su interes publico una aportacion de "vamosdecraneosinodeculo" al foro de El Confidencial a proposito del articulo de Carlos Sanchez ¿Politicos a la carcel ?(nº 46 3/07/2011)
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De la tranparencia de la acción pública

Para resolver la ocultación de la información pública no hace falta inventar la rueda, que ya está inventada, sino copiar a los inventores.

Y da la casualidad de que en Europa ya hay legislación sobre esto.

Y da la casualidad de que el PSOE ganó las elecciones en 2004 con un programa electoral que incluía adoptar esas prácticas europeas:

"La Comisión Europea y diversos países de la Unión han adoptado normas destinadas a regular el acceso de los ciudadanos a los informes y archivos de las Administraciones como contribución decisiva a [los principios] de libertad, de democracia, de respeto de los derechos y libertades fundamentales y del Estado de Derecho"

"Los socialistas creemos que una democracia sólo puede fundamentarse en la transparencia en la acción pública, y por tanto en el libre acceso a la información por parte de los ciudadanos"

"Impulsaremos una Ley sobre el derecho al libre acceso a la Información que garantice que todos los poderes, autoridades públicas y entidades sostenidas con fondos públicos faciliten el libre acceso a toda información o documento oficial, con [excepción de] protección de datos o secretos oficiales"

"Facilitaremos el acceso a través de la red a la información y a los servicios públicos"

"Garantizaremos el acceso on-line de los ciudadanos a la evaluación del ingreso y gasto público a través de internet"


[Ver la página 41 y ss. del programa electoral de 2004]

Todavía tiene tiempo de meternos en Europa.

Pero yo tengo la impresión de que muchos líderes y dirigentes españoles creen que les va mejor si España no está en Europa.

Las lecciones de Aznar contra la corrupción


NOTA DE VRedondoF :

El caso Gurtel debia servir para limpiar el PP de corrupcion , pero me temo que no va a ser asi.

La corrupcion esta tan enraizada que tienen que ser el propio PP el que la tiene que limpiar , es imprescindible , pero me da la impresion de que NO VA A SER ASI.

Pero la corrupcion no es solo la del PP , tambien esta en el PSOE , (mi opinion es que en menor medida) y tambien hay que limpiarlo.

Son muchos años de "ladrillo" libre en ayuntamientos , son muchos años mandando en AUTONOMIAS ( de un signo y del otro) con poder absoluto y conociendo todas las triquiñuelas.

Todo es muy complicado , la justicia tiene demasiadas SERVIDUMBRES Y ES MUY LENTA , los politicos "LIMPIOS" prefieren servir al partido para seguir en las "POLTRONAS" y miran para otro lado.

La unica forma de que el proceso tuviera posibilidades de salir adelante es que Zapatero y Rajoy sean eliminados de sus respectivos partidos , Zapatero por visionario e incompetente y Rajoy por pusilanime y consentidor , ninguno de los dos estan a la altura de lo que la sociedad española necesita en los prosimos años.

¡UNA PENA !


El Confidencial SIN ENMIENDA, Juan Carlos Escudier




























Los 50.000 folios del sumario de la trama Gürtel sobre los que esta semana se levantó el secreto no representaban, según el PP, nada nuevo bajo el sol. Todo lo relatado, se conocía; de la Policía y sus informes, decía Esperanza Aguirre, había que desconfiar porque está a las órdenes del Gobierno; Luis Bárcenas, opinaba Javier Arenas, era un tipo estupendo que había hecho un trabajo encomiable al frente de las finanzas del PP; y así. Coherentemente y como resultado de todo lo anterior, Bárcenas y Jesús Merino, los parlamentarios imputados por el Tribunal Supremo, se veían obligados el jueves a pedir su baja como militantes, que es la innovadora fórmula que ha encontrado Rajoy para salvar los muebles en estos tiempos de mudanza y, de paso, poder salir de debajo de las piedras antes de que, con sus ausencias, el electorado se olvide de que es el líder de la oposición.

Uno entiende que para Rajoy no han sido los mejores días para dejar de fumar. A la semana de Matas, cuyo mérito al conseguir tres millones de euros para su fianza de unos bancos que no prestan ni en defensa propia es reseñable, le seguía la de L.B., o sea la de Bárcenas sin “ningún género de dudas”, y para colmo culminaba este jueves con el acto de glorificación deAznar en Sevilla frente a la torre del Oro, que ya es casualidad. ¿Qué debió de pensar el gallego al escuchar la lección de ética de su antecesor y su llamada a “no tolerar nunca ni minimizar la corrupción”?

Algo de esa corrupción es la que se trajo puesta el propio Aznar cuando tomó las riendas del partido y el caso Naseiro destapó que buena parte de sus más estrechos colaboradores se habían puesto de acuerdo para llevárselo crudo, aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid. A propósito del citado clan conviene recordar lo que decía el informe interno del PP redactado por Alberto Ruiz-Gallardón: “Los hechos revelan que el vicesecretario general Arturo Moreno consintió la existencia de un grupo identificable en una unidad de propositos politicos dentro del Partido, de forma no oficial, y con actuacion al margen de la estructura orgánica del Partido. Igualmente, se acredita entre los miembros del grupo una comunidad de intereses económicos al margen del Partido, cuya concreción se manifiesta en la sociedad Futuro Financiero”.

Entren los accionistas de Futuro Financiero se encontraba el ya citado Moreno, que fue el único del entorno más próximo a Aznar que vio truncada su carrera, aunque más tarde le lanzara algún cable Eduardo Zaplana (*) desde la Generalitat y se le hiciera hueco en la Telefónica de Villalonga. Con el resto, se pasó página: José María Michavila llegó a ministro; Miguel Ángel Cortés a secretario de Estado; Carlos Aragonés fue el sempiterno jefe de gabinete de Aznar; y Guillermo Gortázar fue diputado y ocupó cargos internos de relevancia.

Los tesoreros del PP

Más a más, a las órdenes de Aznar han estado todos los tesoreros del PP desde Rosendo Naseiro, que ya tenía posibles con sus negocios de tintorerías y transportes, pero que acabó convertido no sólo en un reconocido especialista en bodegones del siglo XVII sino en uno de los mayores coleccionistas, hasta el punto de que el Prado adquirió 40 para sus fondos por 26 millones de euros. Esta fijación por el arte es una constante en el gremio. Bárcenas explicó que el crédito de 300.000 euros que obtuvo del banco y que poco después devolvió en billetes de 500 euros era para comprar un cuadro de Van der Hamen, pintor del siglo XVI especializado, adivínenlo, en bodegones.

Si algo ha aprendido Rajoy de Aznar es a proteger a los tesoreros del partido. Tras su breve experiencia carcelaria, Naseiro se alejó de la política tras dejar claro que si el partido le abandonaba Fraga se enteraría de lo que valía un peine, razón por la cual Don Manuel le retiró para siempre el saludo, y eso que eran del mismo pueblo. A Ángel Sanchís, del que el informe de Gallardón revelaba que “sin competencia orgánica o estatutaria alguna, pretendió participar junto con Salvador Palop en operaciones de recaudación de fondos utilizando para obtener su confianza los nombres del Presidente-Fundador y del Presidente Nacional del Partido” se le compensó durante años con un sueldo de asesor, ya que a raíz del escándalo se creyó oportuno que no repitiera como diputado.

Apartados Naseiro y Sanchís, emergió Bárcenas, que a los 26 años ya era gerente del partido y que ha hecho su carrera en el PP con Aznar, hasta que Rajoy le heredó y le hizo senador por Cantabria. Es por tanto un hombre del ex presidente. La relación de los tesoreros con los líderes del PP ha sido siempre de gran intimidad, y ello por razones que no escapan a nadie. La primera, porque, al menos en un principio, los dirigentes populares se implicaron a fondo en la recaudación de fondos. Véase si no la carta que enviaba el propio Aznar a algunos empresarios antes de la campaña electoral para las generales de 1993: “Por estas circunstancias tan especiales puedes suponer lo necesaria que resulta tu aportación voluntaria, la que te sea posible en estos momentos de dificultades económicas, a los gastos de la campaña que se desarrollará por nuestra parte bajo el criterio de la austeridad”.

Y la segunda, porque los responsables de Finanzas disponen de datos precisos de las tripas de la organización, por decirlo finamente, y de ahí que Bárcenas, al que todos alaban, especialmente Arenas y Cascos, marcara su territorio nada más desatarse el escándalo de Gürtel, difundiendo que se había llevado a su casa nueve cajas con documentación y, de paso, diera un aviso a navegantes que fue recogido por el diario El País: “En el partido me tratan mucho peor que a Camps, y debería ser al revés, porque yo manejo una información delicada que Camps nunca tendrá y he cubierto las espaldas a mucha gente en estos años”. Verde y con asas.

En ese entorno es en el que floreció ese chico engominado llamado Correa, que sería un gran corruptor de mayores pero al que Aznar debía tenerle mucha fe, la suficiente como para encargarle la organización de la regia boda de su niña en El Escorial. Rajoy no se inventó a Correa ni al ministro Jaume Matas ni tampoco a Jesús Sepúlveda, el ex marido de Ana Mato, que antes de ser alcalde de Pozuelo y estar en la nómina de la trama, campaba por el PP con el aval de haber sido asesor del líder en su etapa al frente de la Junta de Castilla y León.

Omnipresencia de Aznar

Por resumir, los principales actores de esta tragicomedia obtuvieron su papel cuando la omnipresencia de Aznar era absoluta y, muy posiblemente, gracias a ella. Rajoy es un pusilánime al que se le puede reprochar no haber sido capaz de arrancar a tiempo las malas hierbas, pero las semillas ya habían florecido antes de que él tomara posesión del prado. ¿Qué pensaría Rajoy al escuchar este jueves a Aznar afirmar que los españoles no entenderían que el Partido Popular dejase de ser incompatible con la corrupción o que el partido que él empezó a dirigir en 1990 “fue implacable” contra ella? Pues que para ser estadista hay que tener la cara de cemento armado.


(*) Me llama Eduardo Zaplana para advertirme que él jamás afirmó que estaba en política para forrarse, como le atribuía la pasada semana, sino que la autoría de la frase, corresponde a Vicente Sanz. Lleva toda la razón y rectifico de mil amores. En realidad, lo que Zaplana dijo en la conversación que mantuvo con Salvador Palop el 11 de febrero de 1990 a las 13,22 horas, contenida en las cintas del caso Naseiro que luego fueron anuladas, era lo siguiente:


“Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado (…) Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado (…) Me lo gasto todo en política (…) ¡Ay..! tengo que ganar mucho dinero para vivir”.


En la charla, Zaplana aconsejaba a Palop cómo pedir una comisión sobre un solar: “Y entonces le dices, bueno yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres, lo que quieras (…) ¿Eh? Lo que te dé y me das la mitad bajo mano”. Puede leer aquíla conversación íntegra.

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El martes negro de Don Tancredo

A finales del XIX, cuando la Rusia pobre y campesina de la dinastía Romanovse descomponía víctima de una miseria de siglos provocada por la avaricia de los latifundistas, al tiempo que la semilla de la revolución avanzaba imparable desde los centros urbanos y los barrios industriales, un diplomático ruso, el conde Osten-Saken, ironizaba ante el príncipe alemán Von Bülock -ministro de Asuntos Exteriores que fue de Hohenlohe (1897) y canciller del Reich (1900)-, refiriéndose a la actitud del zar en estos términos: “L’empereur Nicolas a una indifférence qui frise l’heorisme”. La cita viene como anillo al dedo para un Mariano Rajoy empeñado en convertir su falta de autoridad dentro del Partido Popular en una obra de arte. El tancredismo de DonMariano, en in crescendo sostenido desde la primera derrota electoral de marzo de 2004, ha alcanzado esta semana sus más altas cotas de estilismo, para desesperación de millones de votantes de la derecha.

El levantamiento del secreto sumarial del caso Gürtel –previsto para el lunes, pero retrasado 24 horas porque el martes salían cifras de paro registrado- ha provocado en el PP el trauma que era de prever. Trance excesivo, cuando menos, porque quienes han aparecido ahora en los 56.000 folios del juez Pedreira ya figuraban desde hace tiempo como actores de reparto en este drama chusco de chorizos engominados que surgió en el 2002 en torno a la organización de eventos del partido y que, en contacto con la fontanería de Génova, cobró vuelo cuando algunos de tales fontaneros se hicieron alcaldes –periferia rica del noroeste madrileño- y todos juntos en santa compaña decidieron enriquecerse con las comisiones del negocio inmobiliario, Ayuntamientos gastando a manos llenas, comisiones, fulanas, comilonas y lujo a espuertas en una borrachera de dinero fácil que parecía no iba a terminar nunca, estirpe corrupta desfilando glamurosa por la explanada de El Escorial camino del altar donde matrimoniaba la hija de José María Aznar.

Ni nombres nuevos ni, lo que es más importante, financiación ilegal del partido, al menos que se sepa.

Ni nombres nuevos ni, lo que es más importante, financiación ilegal del partido, al menos que se sepa. Sí, naturalmente, la constatación ya vieja de la existencia de una red de corrupción muy extensa y absolutamente escandalosa tanto en los fines perseguidos como en los medios empleados para enriquecerse. Un asunto muy grave para el PP y, por extensión, para una democracia esencialmente corrupta como la española, algo evidente desde hace muchos años. Y si no ha habido sorpresa mayúscula, ¿Cómo explicar, entonces, la parálisis de miedo, el ataque de terror que durante 48 horas se apoderó de Génova, mientras la armada mediática de la izquierda disparaba inmisericorde su artillería más gruesa? De nuevo el Rajoy dubitativo, pusilánime, premioso. El líder que se esconde en los instantes cruciales. Portador de una serie de valores muy estimables –prudencia, honestidad personal, lejanía de los poderes fácticos del dinero, entre otros- en un contexto político tan envilecido como el español, el gallego resulta un personaje desesperante a la hora de tomar ese tipo de decisiones que están a la altura del sentido común de cualquier mortal.

El enigma Rajoy. ¿Realmente es Arriola el responsable último de esa pauta de conducta cuya característica esencial viene marcada por su desaparición de la escena en los momentos más calientes, porque la clave para heredar los despojos de Zapatero reside en no quemarse con la toma de decisiones arriesgadas? La explicación resulta a estas alturas poco creíble. Tras las generales de marzo de 2008, el aludido excusó públicamente su derrota aludiendo a que durante 4 años no había podido contar ni con equipo ni con política propia, algo que iba a cambiar de forma drástica. Da la impresión, sin embargo, de que sigue cogido por el ronzal de la maraña de intereses que se mueve en la calle Génova. El soft power parece en su caso un no power at all. Es un hecho cierto que la red Gürtel, emparentada con el Clan de Becerril, echa sus raíces en la segunda legislatura Aznar. La mitad de los casi 29 millones de euros que, según el sumario, se embolsan los Correas, se trajinan entre los años 2002 y 2004. En grandísima medida, la trama está, pues, ligada al PP de Aznar, es parte del PP de Aznar, no del de Rajoy. Pero el gallego no se atreve siquiera a insinuarlo públicamente y a obrar en consecuencia, porque eso supondría colocar a Franquito al pie de los caballos.

Desgaste brutal de Rajoy

En el fondo sigue sin atreverse a lo que en términos freudianos se denomina “matar al padre”, algo que le pasará factura porque, como decía Maquiavelo, “La generosidad que supone abandono de poder, ni es rentable ni se debe esperar que sea agradecida”. La que ha pagado esta semana ha sido terrible: la sospecha de que no se atrevía a desalojar a Luis Bárcenas de Génova porque él también estaba trincado. El resultado del entero lance ha sido un desgaste brutal, cuya importancia medirán las encuestas de opinión. Rajoy termina la semana malherido con la apariencia del líder medroso dispuesto a malbaratar con su tancredismo las posibilidades de llegar al Poder y enderezar el rumbo de un país al que la incapacidad de Zapatero ha sumido en el caos. Los acontecimientos le están poniendo el Poder en las manos, pero él parece empeñado en rechazarlo. Se entiende la perplejidad y el desconcierto que estos días embarga a militantes y votantes del PP. Es la sempiterna desgracia de España con sus clases dirigentes, un lamento tantas veces expresado por los Baroja, Ortega y otros.

En realidad, Mariano no se atreve a romper con Aznar

En realidad, Mariano no solo no se atreve a romper con Aznar, sino que se ve obligado a acudir a eventos como el aquelarre que,ad maiorem gloriam suam, el ex presidente montó el jueves en Sevilla para festejar los 20 años de la primera Ejecutiva “del PP de Aznar” (sic). Al pie de la Torre del Oro, el gallego compuso otra pobre estampa al asegurar ante la prensa que Bárcenas se va pero se queda, o no se marcha del todo, en fin, habrá que ver, el grupo parlamentario sabrá… En Sevilla, Aznar predicó duramente contra la corrupción, aunque él se dedica ahora a todo tipo de negocios de intermediación –la llamada “enmienda Florentino”, el último- con toda gran empresa española que se deje, poniendo en un brete constante al propio Rajoy, porque la tarjeta de visita del generalito es que “él es el PP”. Curioso, cuando no deslumbrante, el simbolismo de ese festejo sevillano al que se negó a acudir, cargado de razón, Rodrigo Rato. La ecuación es sencilla: Aznar hizo el PP y Aznar lo deshizo. Se cierra el ciclo. Su responsabilidad a la hora de cercenar las posibilidades de la derecha democrática para gobernar durante los años necesarios para haber acometido la definitiva modernización del país, ha sido y es enorme, y esa derecha democrática no volverá a ser la misma mientras no sea capaz de sacudirse el espantajo de un personaje que ha terminado por convertirse en una caricatura de sí mismo.

El mismo día que se abría el sumario Gürtel, el Parlamento de la nación aprobaba en silencio la ya citada “enmienda Florentino” o la otra cara de una misma moneda llamada corrupción, pero esta al por mayor. Ya conocen la génesis del escándalo: a partir de 2004, en la borrachera de dinero abundante y barato, tres grandes constructoras amigas del Gobierno ZP entraron de la mano del ministro Sebastián en otras tantas empresas energéticas. Una de ellas, Acciona, pudo escapar de la aventura con grandes plusvalías, pero otras dos quedaron atrapadas tras haber invertido grandes sumas que deben a los bancos y que hoy registran importantes minusvalías. Para arreglar ese entuerto, el señor Zapatero ha puesto el Grupo Parlamentario socialista al servicio de Florentino Pérez, presidente de ACS, y de sus accionistas, los hermanos March y los primos Albertos, en orden a modificar una ley que permita a Pérez –y de paso a Luis Del Rivero,presidente de Sacyr, con Juan Abelló como gran accionista- hacerse con el control de Iberdrola y Repsol, respectivamente, y sacar tajada. Para hacerlo posible era preciso acabar con las cláusulas societarias que en ambas empresas limitan los derechos de voto al 10% del capital, con independencia del porcentaje que se posea.

La “enmienda Florentino” o la otra cara de la misma moneda

Y un cambio legislativo en principio lleno de lógica, que hubiera sido necesario abordar con luz y taquígrafos en tanto en cuanto, además, afecta a varias leyes de enjundia, se ha convertido en una operación de alcantarilla directamente pactada, con nocturnidad y alevosía, por el propio Zapatero con Pérez. Tras una serie de aplazamientos motivados por la dificultad de alcanzar la mayoría necesaria, CiU terminó por dar su apoyo al PSOE –nuevo pacto entre ZP y Durán i Lleida- a cambio de aplazar un año la entrada en vigor de la medida y reducirla a las sociedades cotizadas. Pero el propio jueves, y en plena discusión de la enmienda, los socialistas intentaron cargarse ese año de prórroga que, por cierto, no le viene nada bien a una ACS que en marzo de 2011, antes de que entre en vigor la nueva normativa, tendrá que renegociar el contrato de derivados por el 4,88% de Iberdrola aparcado ahora en Natixis. ¿Legislación con nombre y apellido? Más que eso: el presidente del Gobierno cuidando de las fortunas de algunos de los millonarios más notorios de este país. “El asunto March ha sido el más escandaloso que ha habido en el mundo, porque, durante once años, el señor March ha tenido a su disposición a los ex-presidentes del Consejo y a los Ministros, y ha mandado en España destituyendo Gobiernos a su antojo”. Frase pronunciada en las Cortes porFrancisco De Asís Cambó, ministro de Fomento y Hacienda entre 1918/1922, con Maura como presidente del Consejo.

Rajoy, torpe hasta decir basta, aparentemente empeñado en seguir instalado durante muchos años de su cómodo estatus de Ministro de la Oposición.

Dicen que los herederos de la dinastía March no están muy contentos con el resultado final de este lance, porque su gestor en ACS les había asegurado que la operación estaba políticamente “mucho más trabada”, y la misma queja exhibe el propio ZP. Ni el PP (fallida mediación de Aznar), ni el PNV, ni IU han apoyado la enmienda. Pelillos a la mar: el reinado de Sánchez Galán en Iberdrola tiene fecha de caducidad, y gracias a CiU el 12% del ACS en la eléctrica ha sido puesto en valor. El gran constructor del Reino ha entrado ya en contacto con un par de multinacionales de la electricidad para darle el pase a su paquete. Gran pelotazo a la vista.Operación Enel corregida y aumentada. Iberdrola vale en Bolsa casi 34.000 millones, cifra que deja los 29 de los Correa and friends en una simple propina. Y todo ello en medio del silencio espeso de unos medios de comunicación que tanta tinta han hecho correr en el caso Gürtel: unos porque hay que defender a Zapatero, la izquierda, y otros porque Floro es amigo rumboso, que además invita al palco del Real Madrid (como se vio anoche), la derecha.

Tal es la influencia de este nuevo March en pequeño que el propio martes, negro día con negras secuelas, el propio Florentino fue el encargado de pronunciar la laudatio en nombre de la amplia representación empresarial que asistió al festejo que el propio Zapatero organizó en honor del coche eléctrico, esa cosa que nos va a sacar de pobres a los españoles, a pesar de que allí estaban Galán (Iberdrola), Brufau (Repsol) y Prado (Endesa). ¡El ladrillo predicando el fin del motor de combustión! Es la claudicación del Ejecutivo ante “los lobbys poderosos que han convertido a los Presupuestos Generales del Estado en una máquina de entregar dinero a su servicio”, como ayer escribía Carlos Sánchez (“Leed mis labios: Menos ladrillos y más ordenadores”) en este diario. Pena y desventura, en suma, de una España crispada como nunca, desalentada hasta el abatimiento, incapaz de ver la línea del horizonte entre un presidente del Gobierno que, con el aparato del Estado a su servicio, parece empeñado en acabar con la posibilidad de la alternancia por la vía de fumigarse a la oposición, y un Rajoy torpe hasta decir basta, aparentemente empeñado en seguir instalado durante muchos años de su cómodo estatus de Ministro de la Oposición. ¡Bello panorama!

s2t2 -

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Menos ladrillos y más ordenadores - 1ª PARTE.

NOTA DE VRedondoF:
Este articulo coincide en estos días con una inquietud que hay en esta zona (mi tierra El Bierzo) a propósito de la linea de alta velocidad o de velocidad alta ( aun no se cual es una y cual otra) que se va hacer entre Ponferrada y Monforte (No se si se hará también la de Leon -Ponferrada) .
Casi están tocando arrebato para que todas las entidades locales reclamen a grito pelado el que se hagan ,¡¡ y cuanto antes !! , estas infraestructuras .
Mi opinión , OJO que no es cualificada , es que esto es una aberración ya que la utilizacion del ferrocarril entre León /Ponferrada o Ponferrada/Monforte es (me parece a mi ) mínima y gastar tanto dinero de TODOS los Españoles en unas lineas ferroviarias que no se van a utilizar apenas ... pues como aquel que compra un camión que carga 20 toneladas para llevar normalmente 500 kg. , no me refiero a una utilizacion cercana ni siquiera el 10%.
¡¡¡ Una aberración ...!!!
Esto dicho en medio de la polémica que hay en la zona ... pues para que me crucifiquen.
Bueno pues como esta incongruencia , ¿cuantas aberraciones habrá mas ?.
Por ello TOTALMENTE de acuerdo con lo que escribe Carlos Sanchez.
Esta es la 1ª parte del articulo que le voy a dedicar a este tema , mañana o pasado me referiré a lo referente a la educacion que indica C. Sanchez en su articulo.
El articulo original la fuente es toda ( negra) a un solo color , los colores los he puesto yo para resaltar segun mi criterio exclusivo.


MIENTRAS TANTO, Carlos Sánchez


Uno de los debates más interesantes de la historiografía española se refiere al papel de los empresarios en el desarrollo económico del país. Autores comoTortella han defendido que el atraso secular de España tiene que ver con la existencia de un contexto político y cultural nada proclive a la innovación y al dinamismo empresarial, como ha recordado el profesor Jesús María Valdaliso. Este factor explicaría el importante papel desempeñado por la inversión extranjera. Se esgrime, igualmente, la fuerte propensión de los empresarios nacionales a protegerse bajo el paraguas del Estado, como el célebre arancel Cambó.

Otros autores, sin embargo, han matizado este juicio, y ponen el acento en factores como la distribución de la renta y de la riqueza, las características del territorio y del medio natural o la existencia de un Estado débil incapaz de organizar la estructura institucional y política del país. Hay, incluso, quien lo achaca a factores religiosos -la ética protestante frente al inmovilismo de la moral católica-. Pero en lo que no hay ninguna duda es en relacionar el histórico atraso de España -afortunadamente ya superado- con la existencia de una aristocracia económica emparentada con los poderes públicoshasta límites difíciles de imaginar. Lo que ocurrió en la economía española durante el primer tercio del siglo XX es una buena muestra de ello.

Los dos últimos actos públicos a los que ha acudido el presidente Zapatero recuperan algo de aquel proceso histórico.

El primero está relacionado con el lanzamiento del coche eléctrico a través de abundantes subvenciones pergeñadas por Miguel Sebastián.

El segundo, la presentación en sociedadde un renovado Plan de Infraestructuras -en este caso el maestro de ceremonias es Blanco- con el que el Gobierno quiere salvar las restricciones presupuestarias que obliga el compromiso de cerrar 2013 con un déficit equivalente al 3% del PIB.

¿Un acto de racionalidad económica?

Lo determinante de este segundo acto es que la economía española vuelve a echarse en brazos del ladrillo para impulsar el crecimiento económico, lo cual es un auténtico disparate.

Estamos hablando de 17.000 millones de euros que el Estado pondrá en manos de las empresas del sector en los próximos dos años
. Desde diversos medios se ha celebrado la iniciativa como si se tratara de un acto de racionalidad económica, pero da la sensación de que una vez más la economía española vuelve a marearse al calor de cifras estratosféricas, pero sin una análisis serio sobre la realidad de las cosas.

Como cuestión de principios, parece evidente que la inversión en capital físico (ferrocarril, aeropuertos o carreteras) es una bendición para cualquier país. Y en este sentido el mejor ejemplo es España; que gracias, precisamente, al enorme esfuerzo inversor realizado en las dos últimas décadas no sólo salió del subdesarrollo, sino que se ha consolidado como una de las naciones más modernas del mundo en términos de infraestructuras.

Invertir en obra pública, por lo tanto, es una buena decisión, y para llegar a esta conclusión sólo hay que tener en cuenta un informe de Seopan, la patronal de la construcción, en el que se ha estimado que por cada punto de PIB que se invierte en infraestructuras el retorno en términos fiscales es de 0,57 puntos de producto interior bruto, bien como pago directo por IVA (0,16 puntos), por otros impuestos indirectos y directos o bien por aumento de recaudación de cotizaciones sociales relacionadas con el aumento del empleo (0,11%). Invertir en infraestructuras es, por lo tanto, un buen negocio.

Dicho esto, sin embargo, surge la duda. ¿Cuál es el nivel óptimo de inversión pública? La respuesta no es fácil, pero no estará de más recordar algunas cifras que ayudarán a entender si ese dinero se gasta bien o mal. Y lo que dicen los datos oficiales es que sobre una media de 100 en la unión monetaria (los países más competitivos de la UE) España invierte en formación bruta de capital fijo nada menos que un 145,1%. Se dirá que buena parte de ese dinero se destina a viviendas, pero las estadísticas no dicen precisamente eso. Eliminando el componente residencial, la inversión pública en infraestructuras alcanza el 150,2% de la media de la zona euro. No se trata de un fenómeno nuevo. Desde el año 1980 España invierte en obra pública por encima de la media, lo que sin duda tiene mucho que ver con el bajo punto de partida.

España, por lo tanto, no ha escatimado en obra pública, y eso explica que hasta el propio José Manual Campa sacara pecho recientemente ante los inversores internacionales, como refleja el gráfico. La inversión pública se ha situado desde 1995 entre un 3% y un 4% del PIB, es decir, muy por encima de los niveles registrados en los países más avanzados de la UE.

De forma un tanto recurrente -y con buen criterio- se suele vincular la inversión pública en infraestructuras con el ensanchamiento de la oferta económica, y por lo tanto con la productividad. Pero lo cierto es que esa relación no es tan mecánica como a menudo se cree. Como señala este estudio publicado por Información Comercial Española (ICE) la evolución de la productividad total de los factores (PTF) presenta “resultados escasamente satisfactorios”, y de acuerdo con datos de la OCDE, la PTF de España creció a un ritmo medio de 0,1% entre el año 2000 y 2006, frente a una tasa de 1,1% en Francia, 1,2% en Alemania o 1,2% en el Reino Unido. Y todo ello pese a que el gasto en infraestructuras fue muy superior en el caso español.

Ni la competitividad ni la productividad dependen del número de trenes de alta velocidad puestos en el mercado, como parece obsesionar al ministro de Fomento.

Muchas carreteras, poco productividad

Como sostienen los autores del estudio,

la incapacidad de España para incrementar sus niveles de productividad –tanto laboral como multifactorial– y asimilarlos a las principales economías europeas tiene que ver con un heterogéneo conjunto de factores, entre los que destacan la cualificación de los recursos humanos, el sistema educativo y la capacidad de innovación tecnológica de las empresas.

No depende, por lo tanto, casi exclusivamente de la inversión pública en infraestructuras, como parece creer el Gobierno y sus socios de la industria del ladrillo. ¿Se imaginan qué podría hacer el sistema educativo con 8.500 millones de euros adicionales, sólo la mitad de lo que el Zapatero pondrá a disposición del sector de la construcción?

Ni la competitividad ni la productividad dependen tampoco del número de trenes de alta velocidad puestos en el mercado, como parece obsesionar al ministro de Fomento
. Como señala este estudio, los proyectos de alta velocidad requieren un volumen elevado de demanda con valor económico suficiente que compense el alto coste que requiere la instalación. Y la conclusión que sacan los autores del estudio es que sólo “en circunstancias excepcionales”, es decir una combinación de costes de construcción bajos unida a altos beneficios para los usuarios, podría justificarse una línea de alta velocidad con un nivel de ocupación inferior a seis millones de pasajeros al año en el ejercicio de apertura. O de nueve millones si los costes de construcción y el ahorro de tiempo (por ausencia de otros medios de transporte) son los “habituales”. Ni que decir tiene que muchas de las líneas proyectadas no alcanzarán esos niveles ni en el mejor de los supuestos.

¿Qué quiere decir esto? Pues ni más ni menos que el Gobierno ha errado en la orientación estratégica de su política económica. Probablemente por un fallo de diagnóstico derivado de una inercia del pasado (los tiempos en que las infraestructuras dejaban mucho que desear).

Pero también por su debilidad ante lobbys poderosos que han convertido a los Presupuestos Generales del Estado en una máquina de entregar dinero a su servicio.

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¿Por qué Garzón ahora es “el malo”?


NOTA DE VRedondoF :

No se donde poner este articulo , no me encaja mucho en Politica , pero como el Blog se titula Politica y Mamoneo .. pues queda aqui por la parte de Mamoneo.

de zoomboomcrash

El estremecedor día en que la policía descubrió el zulo donde ETA escondió durante más de 500 días a Ortega Lara, todos los españoles se congratularon de haber tenido un juez tan ejecutor y eficaz como Baltasar Garzón. Fue este hombre el que ordenó la inspección de un taller de maquinaria el 1 de julio de 1997, el que lo supervisó personalmente, y el que estaba allí presente cuando un policía tuvo la ocurrencia de mover un pesado aparato, debajo del cual se hallaba la trampilla que daba al zulo. “Bienvenido al mundo de los vivos”, le dijo Garzón al funcionario de prisiones retenido por ETA.

Era solo una muestra de la personalidad de Baltasar Garzón. Habría muchas más.

Por ejemplo, ganó fama internacional por abrir al año siguiente un juicio contra el general Augusto Pinochet, cuando el militar chileno se encontraba realizándose un chequeo médico en Londres. También criticó el trato a los prisioneros dado por el ejército de EEUU en Guantánamo. Ordenó el arresto de Bin Laden. Condenó a uno de los represores de la dictadura argentina…

Muchas de estas cosas las contó la periodista Pilar Urbano en su libro “Garzón, el hombre que veía amanecer”.

Pero dentro de esa biografía de juez echado p’alante había detalles raros. Por ejemplo, se presentó como candidato político por al PSOE en 1992. Ganaron los socialistas. Garzón quería ser ministro. Pero no estaba dentro de los cálculos de Felipe González. Despechado por este desprecio, el juez abandonó su escaño al año siguiente, abrió una causa contra varios miembros del gobierno de González por haber organizado terrorismo de Estado y metió en prisión a varios miembros socialistas. Fue una de las razones por las que el PSOE perdió las elecciones de 1996.

Para los socialistas, Garzón empezó a ser el malo de la película.

Pero Garzón estaba en la cresta de la ola. Salía en reportajes a doble página en los periódicos, y su imagen, con el pelo veteado de canas, abría los informativos de televisión.

Poco a poco, la imagen del superjuez, del juez estrella, de Supergarzón, comenzó a estremecerse debido a unas inexplicables torpezas judiciales. Un ejemplo: en 2009 la Audiencia Nacional ordenó la puesta en libertad de dos supuestos terroristas fundamentalistas musulmantes porque Garzón les había intervenido los correos electrónicos. La policía puede intervenir esa información, pero según las leyes españolas, para hacerlo se necesita una orden judicial, un auto. Qué raro. Garzón había ordenado en 2007 la intervención de los correos electrónicos pero se le había olvidado emitir la orden judicial referente a los correos electrónicos.

Para muchos abogados, Garzón es un mal instructor. Instruir una causa es como construir un edificio. Hay que empezar por los cimientos y elevar cada piso. Pero siguiendo este símil, Garzón empezaba por la última planta, de modo que sus instrucciones eran torpes y al final el edificio se caía.

El caso más sorprendente es el derivado de la Memoria Histórica. En 2008, Garzón se declaraba competente para juzgar a los responsables de los crímenes del franquismo. Para muchos, aquello sonaba bastante bien. Pero extrañamente a Garzón se le olvidó que una ley aprobada en 1977 concedió la amnistía a todos los crímenes, abusos y bestialidades cometidas antes de esa fecha en España, lo cual incluía a etarras, franquistas, comunistas, anarquistas… Todos. Ese mismo año, Garzón daba marcha atrás. Según informaba la prensa, el juez “declara extinguida la responsabilidad penal del general Francisco Franco y otros 44 cargos del régimen tras comprobar que todos han muerto”. ¿Muerto? ¿Es que no lo sabía?

“No obstante”, proseguía una información de aquel año, “el juez defiende que los delitos siguen vigentes y a sus autores no se les puede aplicar la Ley de Amnistía, que de paso recomienda que se derogue”.

Lo contradictorio es que Garzón se había amparado en esta ley de aministía para afirmar que no se podía juzgar a Santiago Carrillo por crímenes cometidos en la Guerra Civil. Rechazó una querella contra el político comunista. Entonces admitía que Carrillo entraba en la lista de amnistiados y no se le podía juzgar. Y a los franquistas,¿por qué sí se les podía juzgar?

Garzón había olvidado ese detalle, lo cual le impulsó a emprender un proceso judicial contra los responsables de matanzas del bando nacional que vivieran aún. Craso error. La ley vale para todos. En el peor de los casos, ya estaban amnistiados por la ley de 1977. Por eso, Garzón se convirtió en el enemigo de la derecha.

Varias organizaciones decidieron entonces emprender una querella contra Garzón, basándose en que el juez había cometido prevaricación. Eso quería decir, en lenguaje judicial, que a sabiendas de que estaba actuando incorrectamente, el juez estaba prosiguiendo una causa judicial imposible.

Para añadir más leña al fuego, Garzón pensaba que podía autorizar la exhumación del cadáver del poeta García Lorca, pero de nuevo se equivocó. Es una decisión que debe tomar el Juzgado de Instrucción de Granada, no un juez de la Audiencia Nacional. Garzón lo sabía. ¿Por qué no hizo caso a los mecanismos de la Justicia?

Toda esa marea de desatinos es precisamente lo que ha visto con preocupación el Consejo General del Poder Judicial. Admitió las querellas contra Garzón porque era evidente que el juez había cometido unos errores de bulto. Es verdad que las querellas han partido de grupos ultraconservadores pero la Justicia no es un partido de fútbol. Del mismo modo que está establecido el judex damnatur cum nocens absolvitur (hay que castigar al juez que absuelve a los culpables), también hay que castigar al juez que se salta las reglas.

Lo sorprendente del caso, es que ahora los socialistas apoyan a Garzón y los conservadores están en contra. ¿Por qué? Porque ha coincidido el proceso contra el juez, con el llamado caso Gürtel, donde se juzga la supuesta trama corrupta de empresas ligadas al Partido Popular, a la derecha.

Garzón fue el juez que abrió esta instrucción. Hasta ahí todo bien. Pero se le ocurrió poner micrófonos en las celdas donde estaban detenidos los sospechosos, y grabó las conversaciones de éstos con sus abogados. ¿Grabar las conversaciones de una persona con su abogado? Si el Estado no protege el derecho de cualquier mortal a preparar su defensa con un abogado, entonces es que no hay estado de Derecho. Otro error. Al final, esas pruebas fueron desechadas por los Tribunales, para regocijo del PP, y rabia del PSOE.

En decir, en quince años, el juez ha pasado de ser el enemigo de la izquierda a ser enemigo de la derecha. En teoría, esto podría ser visto como la prueba de que esun juez imparcial. Pero en la práctica, lo que parece evidente es que Garzón ha echado su carrera judicial por los suelos por no haber hecho bien su trabajo. Hacer bien su trabajo significa respetar la ley, no saltarse los procedimientos y actuar con el reglamento en la mano. Dura lex, sed lex, decían los romanos. La ley es dura, pero es la ley.

Es como si el árbitro de fútbol italiano Pierluigi Colina, famoso por su dura imparcialidad, comenzara a pitar de forma irregular, sacando tarjetas rojas por un simple empujón, o pitando faltas inexistentes. Tarde o temprano, el consejo arbitral europeo tendría que preguntarse si Colina debe seguir en su cargo. Si el árbitro no respeta el reglamento, entonces ¿para qué diablos organizamos un partido?

Lo más seguro es que Garzón haya sido víctima del “efecto alcachofa”. La alcachofa es como llaman los periodistas de televisión al micrófono que acercan a los entrevistados. Garzón no ha podido resistir esa epifanía diaria de salir en televisión y en los periódicos, de que la gente le reconozca por la calle y que todo el mundo hable de él.

Ni siquiera debió permitirse hacer declaraciones para que se escribiera su biografía porque aquello fue el principio de su fin. Comenzó a sufrir erostratismo. Eróstratofue un pastor griego que incendió el templo de la diosa Diana porque necesitaba que la gente hablase de él.

La imagen de un juez justo y severo, ese juez “desinteresado” del que hablaba Kant, debe ser la de una persona muy aburrida. Una persona gris. Un personaje callado, poco dado a salir en público, de pocas palabras, aislado, distante y serio, que por las noches lee la Historia de Roma de Theodor Mommsen. Es posible que esto suene muy tópico pero si exponemos lo contrario, por ejemplo, un juez en Harley Davidson con chupa de cuero, saltando en conciertos de Metallica, y apareciendo enMira Quién Baila con Belén Esteban, entonces diríamos, oh, oh, ¿y este tío nos va a juzgar? Estamos perdidos.

Garzón quería estar en los medios. Lo necesitaba como Eróstrato. Quería estar en la apertura de la fosa de García Lorca como aquella vez en la que vio cómo se abría la trampilla de la que surgió Ortega Lara.

Era capaz de meterse en causas inciertas con tal de seguir siendo popular. Y preparaba las instrucciones sin pensarlas, saltándose todos los semáforos.

Por eso ahora es el malo. Pero no para la derecha o la izquierda sino para los jueces que juzgan a los jueces, el Consejo General del Poder Judicial.

Si los jueces fueran todopoderosos, nadie podría decir: Iustitia omnium est domina et regina virtutum. La Justicia es señora y reina de todas las virtudes.

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¿Cuál es el secreto para hacerse rico?

Carlos Sanchez
Uno de los diálogos más lúcidos de la historia del cine lo concibió el escritor escocés James Bride, guionista de Under Capricorn.  La película (1949) está basada en una novela de la escritora australiana Helen Simpson, y Alfred Hitchcock  fue el encargado de llevarla al cine. En España fue rebautizada como Atormentada, y de manera injusta algunos críticos sostienen que se trata de una obra menor de Hitchcock. Craso error.
El coprotagonista es Joseph Cotten, que da vida a un ex presidiario que hizo fortuna en Australia en los tiempos en que la metrópoli enviaba reclusos al continente para repoblarlo con sujetos de toda suerte y condición.
-¿Cuál es el secreto para hacerse rico?, le preguntó a Cotten un joven advenedizo recién llegado a Sidney, y que respondía al nombre deCharles Adare.
-El secreto es trabajar mucho, señor Adare, le contestó Sam Flusky, el personaje que encarna Joseph Cotten.
-Entonces, le dijo su interlocutor,tendré que preguntar en otro lado.
Es probable que Jaume Matas haya buscado un atajo similar en su fuga hacia adelante para trepar por la escala social, pero a veces da la sensación de que no sólo los individuos, sino también los estados, procuran encontrar oscuras veredas para mantener la casa a flote y seguir viviendo por encima de sus posibilidades. Veamos el caso de España.
A veces da la sensación de que España se ha acostumbrado a vivir con una tasa de desempleo del 19% y se consuela con que no haya estallidos sociales
Este país acumula ya siete trimestres consecutivos con caídas del PIB, y si se cumplen las previsiones de todos los institutos de coyuntura es muy probable que el año 2010 se cierre con una contracción del producto interior bruto de algunas décimas (entre tres y ocho, según los gustos). Contracción, en cualquier caso.
Para 2011 las cosas pintan algo mejor. La economía volverá crecer, pero es probable que lo haga por debajo del 1%, como ayer estimó el Banco de España. Ni que decir tiene que se trata de una tasa escasa para crear empleo, pero a pesar de eso el Gobierno actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo para tomar decisiones relevantes. Por el contrario, sigue gobernando como si los problemas de una economía que encadenará tres años consecutivos de contracción del PIB se pudieran resolver con una retahíla de decisiones micro que por su propia naturaleza no alteran la realidad de las cosas. Ahí está la hemorragia legislativa del Plan E
El fracaso del empleo
El hecho de que no se vaya a crear empleo no sólo es un fracaso como país. Al final y al cabo, el objetivo principal de cualquier política económica es crear puestos de trabajo. Es también el fracaso de una determinada forma de hacer política que convierte a la crisis en rehén de intereses electorales. Se gobierna para ganar elecciones y no para resolver los problemas, que en última instancia es para lo que se paga a los políticos.
Sólo en estos términos puede explicarse el conformismo con que se acogen determinados indicadores macroeconómicos que anticipan que la crisis seguirá viva durante algún tiempo.  Se discute acaloradamente sobre unas décimas de crecimiento, lo cual es irrelevante desde un punto de vista macroeconómico, pero se olvida que este país tenía en 2007 una tasa de empleo similar a la de la UE, y ahora se sitúa cuatro puntos por debajo. Y sin recuperación del empleo, no habrá un reequilibrio de las cuentas públicas ni por supuesto saneamiento del sistema financiero, acosado por un incremento real de la morosidad muy superior al que indican las cifras oficiales.
A veces da la sensación de que España se ha acostumbrado a vivir con una tasa de desempleo del 19% (en todo caso por encima del 15% hasta mediados de la década) y se consuela con que no haya estallidos sociales. E incluso se celebra el papel de la economía sumergida y de la familia como una especie de desengrasante de las tensiones sociales. Como se ve un conformismo impropio de una sociedad desarrollada.
No estará de más, por eso, que alguien hiciera suya una frase atribuida aWellington, a quien no le importaban las aclamaciones antes de las batallas. “La gente no sabe lo que les espera”, decía.
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