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LA MENTIRA DE LOS POLITICOS

La palabra MENTIRA según la enciclopedia Wikipedia es lo siguiente:

"Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total".
En política desde lo mas alto de nuestras instituciones hasta lo mas bajos… Desde la Casa Real, Gobiernos, Senado, CC.AA, Diputaciones,… Desde los Alcaldes, Concejales,… Desde los Secretarios Generales hasta los militantes con responsabilidad de los partidos políticos,… Todos esconden, deforman, contornan, difaman sistemáticamente la verdad 

¡Todos mienten con poco o muchos conocimientos de sus palabras; Son ciegos ofuscados por el poder, por su status, por el halagó del entorno son consentidos de ser importantes y amantes de los aplausos. La mentira es parte de la vida cotidiana de los políticos, la mentira pertenece a su sombra, para ellos la mentira es indispensable a su supervivencia.


Según observadores políticos un político vago tendrá éxito, un político fastidioso también, pero un político que no sabe mentir esta condenado al fracaso! 

Las pequeñas “menteligias “dan acceso a las grandes mentiras para después llegar y culminar a las mentiras electorales. 


Los nuevos o novatos políticos empiezan los discursos tradicionales con las siguientes frases; 

- No tengo más ambición que de servir a mis ciudadanos? 

– No soy un político tradicional ¿

- Soy un político diferente ¿-etc... etc... 

En el ranking de las mentiras políticas esta la del político que predica la “unidad del partido “ hay una regla que no esta escrita en la cual el partido debe parecer unido en cualquier circunstancia! Por eso ese “parecer “necesita un numero incalculable de mentiras; lo que cuenta es la apariencia de lealtad y de franqueza.


En política la mentira y el engaño son los lideres de la doctrina del partido, los que por fidelidad a los principios mas sagrados dicen lo que piensan, son tratados como parias por su propio partido, dicho de otro modo los que actúan con franqueza cometen un acto innoble, y los que se callan o esconde sus intenciones son gratificados en ser personas respetables y leales. 

La mentira ha engangrenado la clase política en su recoveco y creo que es importante buscar los orígenes de este mal: La respuesta es sencilla: 

si los políticos recurren a la mentira es que están convencidos de su rentabilidad.


Los políticos que son los más hábiles con la falacia o falsedad son los que más tiempos duran y con más éxito.


Alguien me dirá “ es que no hay político honesto? 

“ Aquí no se trata de honestidad, hay políticos con buenas intenciones, adicto y muy entregado a su labor y partido. 


Hay un escritor Frances (Pierre Lenain) que dice:

 “ Político honesto puede ser que los hayas pero políticos que no mientan: imposible! “ 

Es una verdad muy dura y que radica en la rentabilidad de la mentira; ¿y porque es rentable ?:

 Porque el pueblo lo recompensa con los votos.

 El mejor político mentiroso es el que gana, 

¿Por ignorancia de los ciudadanos al engaño del político? O por que no tiene otro modo de castigo.

Los ciudadanos saben perfectamente que el político miente; pero no saben contemplar la mentira en toda su amplitud y consecuencia. 

Aparece un político nuevo, una nueva figura, con don de palabras, con propuestas diferentes y convincentes y el ciudadano cae otra vez en la trampa…

Esa esperanza, ese voto se explica por el desconocimiento real de la mentira en política, ya que cualquier persona coherente que siga de “cerca “este político o partido perderá rápidamente las ilusiones 


Los políticos quieren y viven por el voto, dependen solamente de nosotros de hacérselo pagar y cuando mas caro mejor.






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Que no nos "mareen".
Vamos "al grano".
LO PRIMERO ES LO PRIMERO.
-
"El que CALLA, OTORGA".
CALLAR ANTE MAS DEL 10% DE PARO, ES OTORGAR LA RAZON AL GOBIERNO.
(VredondoF)

varios

NOTA DE VRedondoF :Por su interes publico una aportacion de "vamosdecraneosinodeculo" al foro de El Confidencial a proposito del articulo de Carlos Sanchez ¿Politicos a la carcel ?(nº 46 3/07/2011)
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De la tranparencia de la acción pública

Para resolver la ocultación de la información pública no hace falta inventar la rueda, que ya está inventada, sino copiar a los inventores.

Y da la casualidad de que en Europa ya hay legislación sobre esto.

Y da la casualidad de que el PSOE ganó las elecciones en 2004 con un programa electoral que incluía adoptar esas prácticas europeas:

"La Comisión Europea y diversos países de la Unión han adoptado normas destinadas a regular el acceso de los ciudadanos a los informes y archivos de las Administraciones como contribución decisiva a [los principios] de libertad, de democracia, de respeto de los derechos y libertades fundamentales y del Estado de Derecho"

"Los socialistas creemos que una democracia sólo puede fundamentarse en la transparencia en la acción pública, y por tanto en el libre acceso a la información por parte de los ciudadanos"

"Impulsaremos una Ley sobre el derecho al libre acceso a la Información que garantice que todos los poderes, autoridades públicas y entidades sostenidas con fondos públicos faciliten el libre acceso a toda información o documento oficial, con [excepción de] protección de datos o secretos oficiales"

"Facilitaremos el acceso a través de la red a la información y a los servicios públicos"

"Garantizaremos el acceso on-line de los ciudadanos a la evaluación del ingreso y gasto público a través de internet"


[Ver la página 41 y ss. del programa electoral de 2004]

Todavía tiene tiempo de meternos en Europa.

Pero yo tengo la impresión de que muchos líderes y dirigentes españoles creen que les va mejor si España no está en Europa.

29-S: la huelga de nuestros antepasados



En el imaginario colectivo del sindicalismo europeo está grabado a fuego el año 1955. Ese año se celebraron elecciones sindicales en la fábrica turinesa de Fiat, y, por primera vez, las listas de la CGIL, el gran sindicato italiano de la posguerra, perdió la mayoría.

La derrota abrió una crisis sin precedentes en el sindicato, cuyos dirigentes no podían entender cómo los trabajadores metalúrgicos les daban la espalda. Se está hablando de una época en la que el Partido Comunista era clave en la vida política del país, y la CGIL era su correa de transmisión. El PCI no sólo era la segunda fuerza política, sino que, tras la guerra, su líder, Palmiro Togliatti, había llegado a formar parte del Gobierno de unidad nacional creado en torno a De Gasperi  como viceprimer ministro.

Cuando esa unidad nacional se rompió, el PCI -como la democracia cristiana-se radicalizó, al igual que la CGIL, partidaria de la huelga como instrumento de acción política. Por supuesto que no en los términos que proponía Sorel,el teórico de la huelga general revolucionaria.

¿Qué había pasado? Italia, como cualquier cuerpo social vivo, se transformaba lentamente a medida que el país se normalizaba tras el fin de la guerra. También, los obreros metalúrgicos. El detonante del cambio en las relaciones laborales de Fiat fue la llegada a la dirección de Vittorio Valletta, que introdujo en Italia los métodos de organización industrial fordianos, basados en la integración vertical y en la especialización del trabajador, lo que provocó cambios radicales en la producción de vehículos. No es coincidencia que en 1955 la compañía presentara en Ginebra el Fiat 600, auténtico icono del desarrollismo transalpino. Los obreros del metal ya no sólo fabricaban coches. Además, los compraban. Se llegaron a vender más de cuatro millones de unidades del legendario utilitario.

Esta dificultad para entender los cambios sociales y económicos puede explicar los errores de bulto que a menudo comenten los dirigentes políticos y sindicales, acostumbrados a guiarse más por la inercia de los acontecimientos y de las ideas que por el fino análisis de una realidad necesariamente cambiante. Y eso es, precisamente, lo que les ha sucedido a las direcciones confederales de UGT y CCOO, que como todo el mundo sabe han convocado una huelga general contra la política económica de Zapatero, y, en particular, contra la reforma laboral.

Ni que decir tiene que existen millones de razones para oponerse a la política económica actual. Y no sólo por la existencia de más de 4,6 millones de trabajadores en paro. También por la aprobación de una reforma laboral que tiene dos características principales. Por un lado, da barra libre a las empresas para que sustituyan empleo caro (el de mayor antigüedad) porbarato (jóvenes mileuristas), con lo que ello supone de descapitalización de la empresa al expulsar a miles de trabajadores del proceso productivo. Por otro, la reforma no va a ayudar en nada a resolver el problema de fondo del mercado laboral: la famosa dualidad entre contratos fijos y temporales. Cuando la economía española vuelva a crear empleo, más de un 30% de la fuerza laboral seguirá con contrato temporal, lo cual pasa factura en términos de competitividad, como han demostrado multitud de estudios. La rotación laboral es el peor enemigo de la cualificación profesional y del valor añadido en las empresas.

Nulo margen de maniobra

Razones hay, por lo tanto, para oponerse a la política económica del Gobierno, pero otra cosa muy distinta es llegar a la conclusión de que la mejor forma de hacerlo es a través de la huelga general. Entre otras cosas porque el margen de maniobra del Ejecutivo para cambiar la reforma es simplemente nulo. Algo que no ocurría en las convocatorias de 1988, 1992, 1994 y 2002, en las que el Ejecutivo no estaba tutelado por los organismos económicos internacionales. Y por cierto que no estará de más recordar la participación en esas huelgas: 4,8 millones el célebre 14-D;  3,7 millones, en 1992; 4,9 millones, en 1994 y 4,5 millones en el paro general convocado contra eldecretazo de Aznar, según los registros oficiales.

El 29-S es heredero de un modelo de sindicalismo ya superado por la realidad, y que basa su estrategia en la existencia de potentes aparatos confederales con fuerte eco mediático. Y que se comportan como si formaran parte del entramado político-institucional, pero sin pasar por las urnas. Lo que explica fotos tan estrafalarias como las que hace algunos meses se hicieronToxo y Méndez en la Cumbre de presidentes autonómicos, como si formaran parte del poder Ejecutivo.

Razones hay para oponerse a la política económica del Gobierno, pero otra cosa es llegar a la conclusión de que la mejor forma de hacerlo es a través de la huelga general
La consecuencia de este modelo de representación es la existencia de débiles sindicatos de rama con escasa penetración en las empresas, lo que se traduce en una baja afiliación sindical. Y lo que es todavía peor, abona la existencia de una negociación colectiva empobrecida que en la mayoría de las ocasiones se limita a reflejar la subida del IPC y poca cosa más. Sobre todo en la pequeña y mediana empresa. No es ajeno a este escenario el hecho de que los salarios españoles reales sean de los que menos han subido en la OCDE en las últimas dos décadas. Los asalariados no han participado de los avances en términos de productividad (por el cambio tecnológico) que se ha registrado en la empresa española.

Las centrales -acosadas por la caverna mediática- suelen argumentar que su representatividad viene dada por las elecciones sindicales, pero se trata deuna verdad a medias.

Es verdad que los sindicatos pasan cada cuatro años por las urnas en los centros de trabajo,  pero no es menos cierto que la participación es escasa. Y sólo hay que recordar que la tasa de afiliación en el sector público (32,8%) duplica a la del sector privado (15,8%). Y que en el caso de los temporales -precisamente quienes están en peores condiciones laborales- la afiliación llega a un escueto 11%.  La afiliación en las empresas con menos de 10 trabajadores (más del 95% del tejido productivo) alcanza un escalofriante 8%, frente al 29% de una empresa con más de 250 trabajadores.  El retrato robot de un afiliado sería, por lo tanto, un trabajador fijo del sector público o perteneciente a una gran empresa privada. Y con una edad comprendida entre los 45 y 65 años: 26% de afiliación, casi el triple que entre los jóvenes entre 16 y 29 años (10,3%). 

Este modelo de relaciones laborales está detrás del hecho de que la afiliación sindical en España -un raquítico 16%- se sitúe entre las más bajas de Europa. Tan sólo por encima de Estonia, Francia y Lituania. Por el contrario, no es casualidad que en países como Suecia o Finlandia se supereampliamente el 70% de afiliación.

¿Qué fue de la cogestión?

La diferencia no sólo obedece a circunstancias históricas. Sería ridículo comparar ambos modelos sindicales. También se debe a la existencia de centros de decisión pegados a la fábrica, lo que facilita la acción sindical en las empresas. Pero ocurre que los sindicatos, en lugar de priorizar la cogestión en las fábricas -modelo alemán- como unos de sus objetivos estratégicos e irrenunciables, han optado por querer formar parte de la superestructura política e ideológica en los términos que planteaba Gramsci. Algo que se traduce en una dependencia de los fondos públicosincompatible con la autonomía sindical, sobre todo en el caso de UGT. 

Este modelo de relaciones laborales está detrás del hecho de que la afiliación sindical en España -un raquítico 16%- se sitúe entre las más bajas de Europa
Se ha escogido un modelo mixto en el que los comités de empresa cumplen un papel central en las relaciones laborales, lo que debilita las secciones sindicales. Los trabajadores no tienen ningún incentivo para afiliarse, toda vez que los convenios colectivos seaplican a toda la plantilla independientemente de si están afiliados o no. Y encima les sale gratis (no hay que pagar cuota alguna). Algo que revela por qué las secciones sindicales tienen un componente más ideológico que funcional. Máxime cuando ni siquiera son capaces de ofrecer los servicios sociales que demandan los trabajadores. Al menos en la cuantía suficiente.

Este modelo sindical ahora obsoleto fue, sin lugar dudas, útiles durante la Transición y los primeros años de democracia. El diálogo social es una de las grandes aportaciones que ha hecho este país a la praxis política. Gracias que había comités de empresa de carácter unitario se pudo compensar la existencia de aparatos sindicales débiles, pero ahora ese tiempo ha pasado, como la propia figura de la huelga general, salvo circunstancias extraordinarias que hoy por hoy no se dan.

No se trata sólo de un modelo de relaciones sindicales obsoleto. Es también ineficaz, como se va a demostrar tras el 29-S. El sindicato que no negocia el conflicto social simplemente no existe. Y eso obligará tanto a Méndez como a Toxo a reforzar su papel institucional. Al menos para no reducir su presencia mediática. Y la consecuencia será, una vez más, la existencia de sindicatos de rama débiles que sucumben ante los aparatos confederales. En ningún otro país europeo los secretarios generales confederales tiene el nivel de presencia mediática que en España.

Corresponde a las secciones sindicales frenar la reforma laboral en los centros de producción mediante acuerdos que prioricen la estabilidad en el empleo a cambio de mayor flexibilidad interna en las empresas; algo de lo que, por cierto, está ausente en la reforma laboral. En línea con lo aprobado en Siemens en Alemania. Pero para eso es necesario cambiar las reglas del juego. Algo que, por cierto, hizo la CGIL tras su derrota en Fiat de la mano de sindicalistas como Trentin o Di Vittorio.

El propio Trentin dejó por escrito una fase memorable atribuida al histórico secretario general de la CGL. “Aunque el patrón tenga el 99% de la culpa, existe un 1% que nos interpela, y sobre eso quiero trabajar”, dijo Di Vittorio a la ejecutiva de su sindicato. Y aquel 1% no era poca cosa, recordaba. Se trata de reapropiarse de los problemas de la condición obrera,

Carlos Sánchez - 26/09/2010 EL CONFIDENCIAL

MIENTRAS TANTO,  Carlos Sánchez

29-S: la huelga de nuestros antepasados

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Y la luz se hizo, pero muy cara

NOTA DE VRedondoF :
He quedado alucinado de lo que nos han preparado estos IMPRESENTABLES.
La verdad es que algunas veces pienso que no puede ser posible tantas insensateces juntas.


Con la situacion que tiene el pais ... y ahora con esto PENDIENTE y por resolver .


Cada vez estoy mas convencido de que ESTO NO TIENE SOLUCION  , con "ESTOS" y "LOS OTROS"  ( la alternativa ) no es posible salir del LIO en el que estamos..


Por ello cada vez mas ¡¡ "SALVESE EL QUE PUEDA" !!




EL DÉFICIT TARIFARIO HA GENERADO UN POZO NEGRO QUE HOY ALCANZA LOS 20.000 MILLONES DE EUROS.



Fue en 1997 cuando el entonces capo de Economía, Rodrigo Rato, y su ministro de Industria, Josep Piqué, hicieron aprobar la Ley del Sector Eléctrico, punto de partida de un proceso de liberalización que venía impuesto por Bruselas. 


Las eléctricas, que hasta entonces habían trabajado a coste, empezaron a hacerlo a mercado. Al abrirse a la competencia, las generadoras, con fuentes energéticas convencionales (nuclear, hidroeléctrica y carbón), argumentaron que los precios de venta de la electricidad en el mercado mayorista bajarían, con lo cual incurrirían en fuertes pérdidas al no poder recuperar el capital inicial invertido. 


Para atender esta reclamación, el equipo de Rato se inventó los famosos CTCs que, con el objetivo puesto en amortizar las inversiones realizadas, acabaron convirtiéndose en un rompecabezas que el Gobierno de Rodríguez Zapatero canceló anticipadamente en 2006. El ministro Rato hizo algo más: para reducir los costes fijos de las empresas y hacer competitiva nuestra economía, congeló e incluso bajó la tarifa, asunto que resultó fundamental a la hora de sentar las bases del boom económico de la era Aznar. Con ello, además, trasladó al votante la idea de que la gestión del PP abarataba el recibo de la luz. 


Como los milagros no existen, el asunto -admitido sin rechistar por el PSOE- tenía trampa: el llamado déficit tarifario -diferencia entre los ingresos por tarifa y los costes reconocidos de las eléctricas-, lo que equivale a decir que una parte de esos costes se difiere en el tiempo, mecanismo que ha ido generando en los últimos años una especie de pozo negro que hoy alcanza una suma cercana a los 20.000 millones de euros.

Pero de la misma forma que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen -o tal sostiene la literatura policíaca-, también las deudas, públicas o privadas, acaban por aflorar y llamar a la puerta dos veces, como el cartero de la novela de James M. Cain, reclamando su satisfacción para bochorno de una clase gobernante empeñada en olvidar que la clave de cualquier política energética, como de casi todo en esta terrenal vida, consiste en conciliar ingresos con gastos. 


Los trucos someramente descritos hubieran servido a los fines propuestos si los Gobiernos -el último del PP y, sobre todo, los de ZP- hubieran sabido reaccionar a tiempo. 


¿Por qué? Porque aquella Ley estaba enmarcada en un escenario de precios de las materias primas y de equipamiento industrial muy concreto, que ha sufrido cambios sustanciales en los últimos tiempos. 


No es lo mismo, en efecto, producir electricidad con el precio del petróleo a 30 dólares que a 140. Y no es lo mismo producir energía consumiendo carbón, que hacerlo mediante las nuevas tecnologías renovables.

Buena parte del desaguisado tiene su origen en el discurso verde que impregna la acción de este Gobierno, el dogma del calentamiento del planeta y esa nueva doctrina laica que predica como imperativo categórico la obligación de todo quisque de luchar contra el cambio climático. A lomos del discurso imperante, este Gobierno ha puesto en marcha una política de abastecimiento energético basada en el tridente “no a las nucleares, sí al carbón nacional, y amor eterno a las carísimas energías renovables”. 


Hemos ido sustituyendo así el antiguo modelo energético por otro en permanente cambio tecnológico y de imposible financiación. 


Las primas a las renovables superan los 6.000 millones de euros al año (6.130 en 2009), más de un billón de las antiguas pesetas. De la mano de un Gobierno dizque socialista, todos los antiguos especuladores del ladrillo se han hecho instalar un “huerto solar” o unos molinillos de viento. 


El Megavatio hora (MWh) de producción fotovoltaica se paga al productor a 450 euros (entre 280 y 320 la termosolar, y en torno a 80 la eólica), cuando el precio en el mercado del MWh es de 43 euros. ¡Eso es un negocio!




De los 300 MW previstos inicialmente se ha pasado a los más de 3.000 instalados ahora mismo. Y los que están por llegar, porque las CCAA han concedido licencias, a menudo entre amiguetes, para proyectos de nueva instalación que aún no han entrado en funcionamiento. Sin tiempo para superar el trago, ya se anuncia una “segunda burbuja” fotovoltaica. El truco consiste en sustituir en los huertos solares las placas antiguas por otras más modernas y eficientes, lo que provoca que la potencia instalada sea superior a la inscrita en el registro, lo que a su vez se traduce en un mayor número de horas de producción y en más retribución. Más pasta. Nada menos de 1.700 millones de euros del ala.



La ideología de lo 'verde' y su inasumible coste



El problema del déficit de tarifa ha adquirido tal dimensión que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, más que alarmado, ideó un plan destinado a acabar con el agujero en 2013, mediante un calendario que permite -permitía- saldos negativos de 3.500 millones en 2009; 3.000, en 2010; 2.000, en 2011 y apenas 1.000 en 2012. 


La realidad de 2009 fue bien distinta, hasta el punto de que el déficit real se elevó a 4.615 millones, es decir, 1.115 más del tope fijado para ese año, y todo apunta a que el de 2010 rondará de nuevo los 4.600 millones (subvenciones al carbón incluidas), cifra a añadir a una deuda acumulada cercana a los 20.000 millones. 


La situación es tal que el banco de negocios Nomura asegura en su último informe que la factura eléctrica tendría que subir un 7% en 2011 en el precio de la electricidad (puro mercado) y un 21% en las tarifas de acceso o “peajes”, rubro que representa el otro 50% del recibo y que incluye costes como la distribución, las primas al régimen especial -básicamente a las energías renovables- o las anualidades del déficit. 


En total, pues, un encarecimiento del 28%, subida del todo punto inasumible para una economía como la española, totalmente estancada y con casi 5 millones de parados.

Oponerse hoy a lo verde sería pelea de Quijotes dispuestos a batirse, nunca mejor dicho, contra molinos de viento
La solución se presenta muy complicada, a pesar de que su formulación teórica no pueda resultar más simple: aumentar los ingresos o reducir los costes del sistema. 


La primera opción equivale a subir la tarifa, es decir, encarecer el recibo de la luz que pagan particulares y empresas. 


La segunda supondría meterle un tajo a la cuenta de resultados de las poderosas empresas eléctricas, o transferir parte de esos costes a otro pagano, por ejemplo, a los Presupuestos Generales del Estado, asunto que se antoja inviable en el horizonte de los próximos años. Sebastián ha intentado este mismo año meter mano al desafuero de las subvenciones a las renovables con un recorte de 2.000 millones de euros. Fracaso absoluto. Peor aún, frente a un Gobierno débil, los productores han salido reforzados del lance. “A mí me prometió usted por Ley una rentabilidad a largo plazo, y nadie tiene derecho a quitármela, porque le monto un pollo en los tribunales de mil pares”. Y ello incluso cuando las propias eléctricas se manifiestan en privado convencidas de la necesidad de tales recortes. 


Nada que hacer. Y mucho menos oponerse, claro está, a este tipo de energía en favor, por ejemplo, de la nuclear, tan verde como las anteriores pero mucho más barata. 


Batalla perdida. Oponerse hoy a lo verde sería pelea de Quijotes dispuestos a batirse -nunca mejor dicho- contra molinos de viento.



Los españoles parecen, pues, condenados a pagar la luz mucho más cara -de momento, un 4,8% de media a partir del 1 de octubre-, por impopular que ello pueda resultar. De hecho, ya lo hacen. 


España es el octavo país de la UE que más cara paga la luz que consumen los hogares, y el sexto en lo que a consumo industrial se refiere. 


Voz tan autorizada como la de Luis Albentosa, consejero de la CNE, sostiene que, pese a los precios bajos de la electricidad en origen, “el recibo de la luz está, por primera vez después de mucho tiempo, por encima del nivel medio de los precios de los países de la UE”. “La realidad de esa deuda acumulada es tan sangrante que, para acabar de una vez con el problema, la tarifa tendría que subir entre un 20& y un 30%, más bien en torno a un 25%, -hay quien sostiene que, incorporando todos los costes regulados, esa subida superaría el 35%-, un guarismo inasumible en las actuales circunstancias de depresión económica”, asegura un experto del sector.



El Gobierno Zapatero no tiene toda la culpa del galimatías en que se ha convertido el sector energético español, aunque sin duda le corresponde una parte muy importante. Su pecado reside en haber dejado crecer la bola de nieve heredada de los Gobiernos Aznar y haberse movilizado solo cuando el agujero había adquirido ya dimensiones casi inmanejables, especialmente a partir del boom de las renovables. 


En no haber tomado medidas para cortar de raíz el problema cuando, en los años de bonanza, hubiera sido factible hacerlo. 


“Todo hubiera sido más fácil si, en 2007, en pleno boom, el Gobierno hubiera igualado tarifas, porque, con dinerito abundante en la calle, el trago de ricino hubiera pasado con relativa facilidad”, sostiene el citado experto. 


Difícilmente, con todo, podía un Gobierno empeñado durante casi dos años en negar la crisis detectar el problema y obrar en consecuencia. 


La situación ahora es “dramática”, calificativo en el que coincide casi todo aquel que tiene algo que ver con este mercado, porque, con las arcas vacías, no hay dinero para enmendar tanto yerro.




Sebastián dice que él no ha sido



Estamos en el peor momento político y financiero imaginable para enmendar tanto dislate. El Gobierno trata de implicar a la oposición en la adopción de la cirugía radical que la situación del enfermo reclama, lo que equivaldría a hacerla compartir el coste de impopularidad que esa cirugía lleva aparejada, pero la oposición se niega en redondo a dejarse enredar: “que se coma ese marrón el PSOE, y que sufra el desgaste de anunciar subidas del recibo de la luz que son una bomba de relojería para un país estancado, que arrastra 5 millones de parados”, aseguran en el Partido Popular.



-¡Habéis montado un lío de cojones…! 


-reprenden al ministro Sebastián desde el área económica del PP.

-Yo no; eso ha sido cosa de Clos y Montilla. Yo estaba en la Oficina Económica del Presidente -replica el aludido.

“Si quiere contar con nuestra ayuda, el Gobierno tiene que hacer un cambio radical de política energética”, sostienen en el PP. 


“Tiene que cambiar de discurso. Porque si no empezamos a reducir costes de forma dramática, la situación se hará insostenible. Y no se puede reducir costes sin afectar a la cuenta de resultados de las eléctricas y sin meterle un tajo a las subvenciones comprometidas con las renovables. 


Pero es el Gobierno quien tiene que tomar decisiones en este sentido, abjurando de su ecologismo barato. Les hemos dicho que si empiezan a dar pasos en esa dirección, nosotros modularemos nuestro discurso y arrimaremos el hombro. Sebastián nos da la razón en todo, pero no hace otra cosa, o no le dejan, que subir tarifas, y en ese camino no le podemos acompañar, porque es vital recuperar competitividad cuanto antes. 


¡De modo que si se empeñan en cargarse el país, allá ellos; con nosotros que no cuenten!”.


¿Quién le pone, pues, el cascabel al gato? 


“Cambiar de modelo tendría que ser tarea del ministro de Industria de un Gobierno de distinto signo. Partiendo de la base de que cualquier persona sensata a la que ofrecieran esa cartera lo primero que tendría que hacer es rechazarla…”.


 La solución a largo plazo pasa por la liberalización, dejando flotar la tarifa, con el establecimiento de un precio máximo disuasorio, lo que, a fin de cuentas, se traduciría de forma casi inevitable en aumentos del 25% de forma más o menos rápida. 


En cualquier caso, eso tampoco sería posible hacerlo sin antes desatar el nudo gordiano de esa deuda acumulada. 


Por delante, año y pico hasta las próximas generales, tiempo suficiente para que se cumpla el aserto de que todo lo que es susceptible de empeorar, empeore.

CON LUPA,  Jesús Cacho

Y la luz se hizo, pero muy cara

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El contestador de los abuelos



- Buenos días. En este momento no estamos en casa pero, por favor, déjenos su mensaje después de oír la señal, como sigue: 

- Si es uno de nuestros hijos, llamando solo para saludar, marque 1
- Si necesita que les cuidemos los chicos, marque 2
- Si quiere que vayamos a buscar los chicos a la escuela, marque 3
- Si quiere que los chicos duerman aquí en casa, marque 4
- Si necesita que los llevemos a la clase de piano y de natación, o al parque, marque 5
- Si quiere que le prestemos el auto, marque 6
- Si quiere que les lavemos y planchemos la ropa, marque 7
- Si quiere que les limpiemos toda la casa, marque 8
- Si necesita que reparemos algo que se dañó, marque 9
- Si necesita dinero, marque 10
- Si quiere venir a comer el domingo, marque 11
- Si quieren venir a comer todos los días, marque 12

-
 Si es uno de nuestros amigos, "puede hablar"
... Y QUE NO SE DIGA QUE LOS ABUELOS SOLO SOMOS UNOS VIEJOS QUE NO SIRVEN PARA NADA...


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¿Tiene sentido el bloqueo a Cuba?



En 1960, dos años después de que Fidel Castro tomara el poder en Cuba, el gobierno de los EEUU decretó reducir la compra de azúcar cubano Era la respuesta a la expropiación de terrenos y empresas, casas y hoteles que se impuso con la llegada de la revolución. Esas propiedades habían sido adquiridas legalmente por ciudadanos norteamericanos. Luego, en 1962, empezó el bloqueo económico a lo grande con Kennedy.
Desde entonces, el embargo se ha recrudecido con un par de leyes como la Helms Burton y la Torricelli. Según la página web www.cubadebate.cu, hasta 2009 el bloqueo económico a Cuba ha supuesto para el país un coste superior a los 751.000 millones de dólares, medido con la inflación y el precio del dólar. Es la cantidad que Cuba no ha ingresado desde entonces.
¿Y en qué consiste ese bloqueo? Así lo explica la página cubana. “Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; no puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales o tener cuentas en esta divisa en bancos de terceros países si es un nacional o empresa cubana; ni se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de Instituciones Internacionales como el Banco Mundial, el FMI o el Banco Interamericano de Desarrollo.
“La vigencia de la Leyes Torricelli y Helms Burton y su aplicación extraterritorial continúa impidiendo el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países, así como amenazan y aplican sanciones a empresarios que desean invertir en Cuba, al propio tiempo que dificultan y encarecen la transportación marítima de mercancías entre Cuba y terceros países, al prohibir por 6 meses la entrada en puertos de EEUU a buques que toquen puertos cubanos o transporten mercancías por cuenta de Cuba, o se impide el acceso a buques con tripulantes cubanos aun cuando naveguen con bandera de un tercer país”.
Después de leer eso, ¿es justo seguir imponiendo el bloqueo a Cuba?
Para las personas que hayan sufrido la expropiación, es justo, desde luego. Y entre ellos, muchos españoles que perdieron el fruto de su trabajo en la Perla del Caribe. Hay muchos empresarios que tuvieron que salir de la isla, huyendo de la persecución, y que esperan retornar a sus propiedades, entre ellos los herederos del imperio Bacardí, un antiguo emprendedor catalán.
Pero si con el bloqueo se pretendía doblegar al gobierno cubano, eliminar el marxismo y retornar a la democracia parlamentaria, la respuesta es que no ha sido eficaz. Cuba sigue siendo gobernada por las mismas personas que tomaron el poder en 1958: Fidel y Raúl Castro.
La población de once millones de habitantes ha sufrido desde entonces toda clase de estrecheces. Cartilla de racionamiento, falta de productos básicos, falta de medicamentos… Pero los altos cargos del régimen no pasan las mismas penurias, como suele suceder en todos los casos. Eso demuestra que a quien más ha afectado el embargo económico ha sido al pueblo llano.
¿Que habría pasado en Cuba si no existiese el bloqueo?
No es fácil hacer analisis-ficción, pero dado el historial de fracasos que los gobiernos marxistas han cosechado desde el punto de vista económico, desde Corea del Norte a la Unión Soviética y sus satélites, Cuba no habría sido una excepción.La economía de mercado tiene enormes agujeros, pero la propiedad estatal de los medios de producción ha demostrado ser un agujero negro que devora las fuerzas de un país.
Ahora bien, sin bloqueo, probablemente Cuba sería ahora un país más parecido a China, es decir, con una economía cada vez más abierta, controlada por un gobierno cada vez menos comunista. Y al igual que ha sucedido en China, a medida que el pueblo hubiera mejorado sus condiciones de vida gracias a la libertad de mercado, habría exigido un cambio de régimen, solapada o abiertamente.
La diferencia es que Cuba no es China. Occidente ha sido muy generoso con la dictadura china por puros motivos comerciales: compraba barato, pero también se le hacía la boca agua con un país de1.300 millones de consumidores. Se han callado ante las violaciones de los derechos humanos, mientras hubiera de por medio un gran contrato para vender aviones.
En Cuba, los organismos internacionales y los gobiernos habrían tenido menos prejuicios, y habrían presionado al gobierno cubano para acelerar la libertades básicas. Y quizá hoy los cubanos estarían celebrando su libertad, y los Castro serían un mal recuerdo.



¿Tiene sentido el bloqueo a Cuba?



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Las razones electorales de Pedro Arriola


El sociólogo sevillano Pedro Arriola (1948) puede presumir de ser el único asesor democópico  que ha llevado a la derecha española al triunfo electoral por dos veces, en 1996 y 2000. Acredita, por tanto, títulos suficientes para tener la última palabra cuando en el PP se discute sobre temas y estrategias electorales.
Desde que en 2008  el PP perdió las elecciones porque los votantes prefirieron creer a Pedro Solbes, que aseguraba no había crisis económica, frente a Manuel Pizarro que sostenía lo contrario, el análisis de Pedro Arriola, cuyos adversarios llaman arriolismo, sigue esta secuencia conceptual:
- la sociedad española se sitúa, y vota, más a la izquierda de lo que percibe al PP; en la clásica escala en la que 1 es la ultraderecha y 10 la ultraizquierda, los electores españoles andan entre el 6 y el 7, mientras que sitúan al PP entre el 4 y el 5;
- este posicionamiento lleva a que el PP compita en la carrera electoral con el handicap de la desconfianza electoral “inercial” y que tengan eficacia imagenes  como la que identifica a la derecha con un rottweiler ansioso de sangre;
- el PP solo cuenta con una ventaja: los electores perciben –vagamente, eso sí– a los conservadores como mejores gestores económicos que los socialistas y advierten en su bolsillo que Rodriguez Zapatero ha hecho una desastrosa gestión económica;
- a medida que el tiempo pasa sin que se avizore un futuro económico mejor, los socialistas empeoran sus expectativas electorales… Y a medida que bajan las expectativas, se resquebraja la férrea disciplina del PSOE, lo cual a su vez rebaja las expectativas electorales, ya que el peor cartel electoral es el de un partido desunido;
- visto el panorama, al PP le toca estarse callado: en primer lugar porque los socialistas, por sí solos, navegan con rumbo fijo a la escollera electoral; en segundo lugar, pero no menos importante,  porque si el PP anunciara las medidas económicas que deben tomarse, el electorado le daría la espalda. Nunca nadie ha ganado unas elecciones prometiendo sacrificios durante la campaña: cuando Winston Chruchill en la Cámara de los Comunes, prometió “sangre, sudor y lágrimas” ya había sido nombrado primer ministro;
- las próximas elecciones autonómicas, el último domingo de mayo de 2011, en las que el PSOE pederá alguna de las autonomías  y grandes ayuntamientos que hoy gobierna, resultarán la confirmación del avance popular y la consolidación interna de Mariano Rajoy como candidato a la Moncloa;
- en sectores sociales próximos al PP se advierte desconcierto, cuando no enfado, por lo que llaman la falta de garra de Mariano Rajoy. Sin ser una situación cómoda,  electoralmente resulta irrelevante:  aunque a regañadientes, esos sectores votarán al PP, porque su propia movilización les impedirá abstenerse o, mucho menos, votar PSOE.
-con esa estrategia de dejar que el suelo se abriera bajo los piés del PSOE,  el PP ganó las  últimas elecciones europeas, los únicos comicios de nivel nacional que se han celebrado desde 2008.

Las razones electorales de Pedro Arriola



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El cerebro y el músculo

-NOTA DE VRedondoF : Estos son los articulos que me gustan de J.Cacho , articulos que airean  la TRATIENDA del PSOE o del PP , con informacion recibida en esas comida o cenas largas .. largas ... 
"ESTE ES MI JESUS"..... y no los articulos REPETITIVOS sobre lo mismo de siempre ... pero "ahora mas cargada de BOMBO" .
Aunque tengo que decir que mucho del "marujeo" .. es medio inventado , no por el , si no por el que se lo ha contado ... Pero bueno que ES MUY DIVERTIDO ESTO DEL MARUJEO ...











La de Jesús Barderas es sin duda la historia de un triunfador. Desde el modesto puesto que en los ochenta, bajo el primer Gobierno González, ocupara en el Banco Exterior de España (luego Argentaria) como jefe del gabinete técnico, Barderas se ha convertido en lo que en Centroamérica y el Caribe llaman un “magnate”. Hombre de confianza que fue de Enrique Sarasola, es uno de los mejores amigos del mexicano Carlos Slim, como lo es su socio Abraham Hazoury, y su íntimo amigo, Felipe González. Empresario hotelero, copropietario de Aerodom, firma que gestiona seis aeropuertos en República Dominicana, y presidente también de un tal Centro Energético de Las Américas en Panamá, entre otras cosas, “todo el que llega a Dominicana tiene que ir allá”, es decir, pasar por el casoplón de Barderas en la lujosa urbanización La Romana. “Él sabe que yo no le voy a dar dinero; eso que se lo busque por otro lado”, aclaraba hace unos años a un español que visitó sus dominios, “pero sabe también que a mi casa puede venir cuantas veces quiera y vivir a cuerpo de rey, y además hacerlo en su propia habitación, reservada en exclusiva para él…”. Y, en efecto, el visitante pudo comprobar cómo encima de la suite reservada al ex presidente socialista figuraba taxativo un letrero que decía "Felipe”. “Y lo que vale para Felipe vale para Trini, que como sabes es su mejor amiga y que también viene mucho por aquí…”. 
No se conoce el papel jugado por González en el súbito salto a la fama protagonizado por su amiga Trinidad Jiménez, todavía ministra de Sanidad, convertida ahora en “chica Zapatero” como antes lo fue de Felipe, mujer for all seasons, muñeca de quita y pon, aunque es obvio que el ex presidente debe andar entre los pucheros de una cocina cuyo chef, Alfredo Pérez Rubalcaba(APR), la conexión entre Zapatero y el tardofelipismo, es el director de la orquesta, más bien del dúo de violines, que parece haberse adueñado del poder en el Gobierno y en el PSOE y que hoy dirige en la sombra la nueva “Batalla de Madrid” que libran contra el secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez: el formado por el ministro de Fomento y vicesecretario general, José Blanco, y el propio ministro del Interior, el citado Rubalcaba. Operación de altos vuelos que estos días acapara los conciliábulos del universo socialista, pero cuya dimensión real se desconoce: ¿maquinación para controlar el partido y repartírselo cuando ocurra lo que el malvado Joaquín Leguina denomina “el óbito”, o diseño cortoplacista de un golpe de mano capaz de precipitar la caída de Zapatero en caso de que la situación política y/o económica se torne tan desesperada que lo haga imprescindible?
Varias concausas han venido a consolidar en el tiempo una alianza de conveniencia que años atrás, vistos los perfiles de ambos personajes, muchos hubieran considerado contra natura. Desde su puesto de mando en Ferraz, José Blanco nunca aceptó a Gómez como secretario general del PSM, una decisión personal de Zapatero que buscaba a alguien que ya se hubiera batido el cobre en las urnas, tal que en Parla (Madrid), para oponer aEsperanza Aguirre. En esencia, porque Blanco tenía su propio candidato (lo sigue siendo), que como todo el mundo sabe en el PSOE no era otro queAntonio Hernando, actual secretario general de Política Municipal del partido. Lo que no se ha contado estos días es que Hernando era un hombre criado a los pechos de José Luis Balbás y Eduardo Tamayo, responsables del famoso tamayazo que en junio de 2003 frustró la victoria de los socialistas en las autonómicas de Madrid. Para Gómez y su gente resultó inaceptable que Blanco pretendiera colocar al frente del partido en la CC.AA. a un hombre contaminado por aquel escándalo, cosa normal, por otra parte, si se tiene en cuenta que el Blanco recién llegado a la capital desde Lugo se había apoyado en la corriente “Renovadores por la Base” del citado Balbás. El episodio marcó la pauta de una animadversión personal que el lucense no ha ocultado nunca. Desde entonces, las maniobras de desestabilización contra Gómez se han sucedido sin interrupción, siempre por persona interpuesta generalmente ligada al antiguo secretario general de la FSM, Rafael Simancas.
Tomás Gómez pone en solfa el control del PSOE por Blanco
Controlar el PSM es asunto de capital importancia para un vicesecretario general con aspiraciones, más o menos subliminales, a suceder al propio Zapatero. La negativa de Gómez a dejarse fusilar al amanecer contra la tapia de un cementerio equivale, por eso, a una enmienda a la totalidad del poder de Blanco sobre el partido. Al contrario, lo ocurrido apunta a que el hombre fuerte del PSOE no controla la organización o no del todo, de modo que aquí y allá pueden surgir militantes dispuestos a desafiar su poder en Comunidades y Ayuntamientos. “Pepiño no mete miedo”, grave constatación para quien aspira a controlarlo todo. Y mientras Blanco intenta descabalgar a Gómez sacando de la chistera el conejo de Trini para la Comunidad de Madrid, APR completa la operación promocionando a su íntimo amigo -desde los tiempos en que compartían pupitre en el madrileño Colegio del Pilar- Jaime Lissavetzky, 59, actual secretario de Estado para el Deporte, algo que sin duda constituye un acto de crueldad por parte de Don Alfredo, que no de otra forma cabe calificar la iniciativa de enviar a un amigo a una derrota segura a manos de Alberto Ruiz-Gallardón, sobre todo si tenemos en cuenta que no hay mejor candidato para el socialismo madrileño que un hombre –un “falangista de derechas”, como en su día lo definiera su propio padre- capaz a la vez de militar en el PP y cohabitar en el PSOE.
La erosión de la figura de ZP otorga a la operación Blanco- Rubalcaba una dimensión trascendental: toca empezar a pensar en el postzapaterismo
Por curioso que pueda parecer, entre Blanco y Rubalcaba ha existido siempre una notable sintonía. En el momento álgido del Congreso que en julio de 2000 encumbró a la secretaria general del PSOE a un hombre de tan limitadas capacidades como Zapatero, a Rubalcaba le cogió en la trinchera equivocada, la deJosé Bono, a quien apoyaba, inexplicable fallo en quien se ha ganado a pulso el apelativo de “Fouchéhispano”. Del bando de los perdedores lo rescató precisamente Blanco, que primero le dio un despacho en Ferraz y después se lo vendió empaquetado y con lazo a ZP. Del mismo modo, cuando, después del tamayazo, el de Fomento quedó seriamente tocado -el presidente comprobó que Tamayo se había paseado por Ferraz como Pedro por su casa- y a punto de ser decapitado, fue Rubalcaba quien lo sostuvo evitando su caída en desgracia. De la mano de ARR, Blanco ha podido enlazar y contar con los favores deJuan Luis Cebrián y su grupo mediático. La SER es hoy el brazo armado del de Fomento en su batalla contra Gómez. Identificación total, pues, que en buena lógica ha conocido momentos mejores y peores.

Ocurrió, sin embargo, que mientras el guiso Gómez se cocinaba a fuego lento durante la primavera pasada, utilizando como ariete una encuesta que nadie parece haber visto, obra de Ignacio Nacho Varela -el hombre que redacta los discursos de Blanco y al que éste intentó premiar con un consejo en Iberia, en contra, de nuevo, del criterio de Gómez, que colocó en el puesto a Javier Gómez Navarro-, que el entramado de cartón piedra levantado en torno a la figura de ese "estadista" llamado Rodriguez Zapatero se vino abajo con estrépito por culpa de una crisis que a punto estuvo de dar con España en la suspensión de pagos. Los socios europeos imponen al “estadista” un duro ajuste que viene a significar un giro radical en las políticas que había venido predicando desde 2004. Y de repente, la erosión de la figura de ZP y su percepción pública como un puro desastre otorga a la operación Blanco-Rubalcaba una dimensión nueva y trascendental: era obligado empezar a pensar en el postzapaterismo. Más que nunca, pues, era importante controlar el aparato del partido en Madrid.

Rubalcaba es el 'capo di tutti capi'

Estamos ante “un tándem consolidado y a todos los efectos”, en palabras de un destacado militante socialista. Un dúo que aspira a todo, con los papeles muy repartidos. Ambos comparten los mismosescoltasNacho Varela, un hombre de Alfredo que ahora vive en el entorno de Blanco, ha traído de la mano a Teófilo Serrano, presidente de Renfe, que fue su colega en las batallas de la FSM; del mismo equipo de José Enrique Serrano, el influyente jefe de gabinete de Zapatero, y así sucesivamente. Rubalcaba, 59, aparece cual indiscutible capo di tutti capi, como candidato a sustituir a Zapatero (como ayer escribía en este diario J.A. Zarzalejos) si es que su mala salud de hierro se lo permite, mientras que Blanco, 48, un hombre de indudable talento natural a pesar de no contar con título universitario, es el encargado de controlar el partido con mano férrea. Es la alianza entre el cerebro y el músculo. Como en la película de MeyersTú a Londres y yo a California. La falta de arraigo de APR en el PSOE (ha sido diputado por varias provincias, sin echar raíces en ninguna) es suplida por la fuerza organizativa del lucense.

¿Están ambos dispuestos a precipitar la caída de ZP antes de tiempo? Nadie lo sabe, aunque es dudoso que así sea. Lo que sí parece claro es su disposición a tomar el poder en cuanto tire la toalla o sufra una derrota en las urnas. La alianza se encuentra ahora mismo al borde del ataque de nervios. Y no porque un Zapatero agobiado en muy diversos frentes esté al corriente de lo que maquinan, sino porque son conscientes de que pueden perder la nueva “Batalla de Madrid”. En el partido cobra fuerza la idea de que el ex alcalde de Parla podría, ahora sí, resultar un enemigo mucho más peligroso para Aguirre que una Trini de diseño. De ahí que se hayan lanzado a defender su operación con más ahínco que nunca, con un nerviosismo rayano en la desesperación. Si pierden este pulso, todo se vendrá abajo como un castillo de naipes. De ahí, también, el tono intimidatorio exhibido por Rubalcaba contra Gómez. Remedando la famosa frase que Michael Corleone pronuncia en El Padrino, “le hicimos una oferta que no podía rechazar”. Gómez la rechazó, sin embargo, y esa negativa “tendrá consecuencias” (APR dixit). Vale otra frase del mismo Corleone: “no es nada personal, Sonny; son sólo negocios”. En el fondo, a Tomás lo quieren matar por socialista, hasta el punto de que imaginarlo ganador de esta pelea se antoja un milagroThe beauty of the thing, con todo, es que ahora mismo el dúo de la bencina desliza por las esquinas, como máxima acusación contra el de Parla, que “Gómez quiere sustituir a Zapatero”, una afirmación que en psicología freudiana tiene un nombre.

CON LUPA,  Jesús Cacho

El cerebro y el músculo

Jesús Cacho - 12/09/2010




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